01 enero 2000





Gracias por preguntar.






Volver a Críticas al Opus Dei: una respuesta personal.


No eres todo lo sincero que debieras en tus respuestas.

Me parece muy bien, todo el esfuerzo que haces por defender a una "causa" de la que formas parte;Lo que si noto es que, quiza,no eres todo lo sincero que debieras en tus respuestas,pues el defender una causa,no supone tener que defender a ultranza comportamientos que hasta tu mismo puedes desconocer.Con ello, no estoy diciendo que no tengas tus razones, pero si agradeceria un poco mas de "humildad" a la hora de contestar tus preguntas,porque ni todo es bueno en su totalidad,ni tampoco malo.Siendo asi,considero que puedes hablar desde la experiencia personal,pero no negar evidencias en muchos casos,puesto que habra personas que se cieguen con los buenos actos(haberlos haylos) y eso sirva para empañar los malos. La "obra" no es mala en si,como institucion que es, se creo con unos fines magnificos, pero no hay que negar que no siempre responde de la manera que debiera,ya que esta dirigida por personas como cualquiera de nosotras, y sus comportamientos buenos o malos son los que dañan su imagen. Por eso creo que hay que tener mas cautela a la hora de contestar una serie de respuestas,que muchos podemos contestar desde perspectivas distintas,y en las que cada una de ellas hay algo de verdadero. Yo,si cuestiono alguno de sus comportamientos,como puede ser el gran machismo que impera en "muchos" de sus miembros,las contradicciones entre lo que promulgan y como actuan despues,la falta de caridad y comprension en ciertos actos,etc...Rezar esta bien,no lo dudo,pero hay mas cosas en el mundo que el rezar,y si de verdad queremos ayudar a la gente,hay que poner mas medios(tambien rezar,pero que no se convierta en el unico fin). En cuanto al dinero y financiacion del Opus Dei,ose si hablar,podras decir que estoy muy mal informado,y que como tu dices,tiene muy pocas posesiones,y que solo tiene la oportunidad de regentar ciertas de ellas.No estoy de acuerdo,el que no tenga posesiones a su nombre,no significa que no las tenga.Si las tiene,sin embargo,como buenos profesionales,saben encauzar sus posesiones a traves de personas de su confianza,eso,nadie me lo puede negar. Puedo citar,muchisimas instituciones,centros...en los que ejercen su gobierno.Ahora, me vas a decir que la universidad de Navarra no da beneficios?(integramente privada)o que la mayoria de los colegios adscritos a la obra tampoco?Ya sea,Gaztelueta(Bilbao) o Tajamar(Madrid),asi como,todos los colegios de fomentos de centros de enseñanza(tambien privados,algunos de ellos concertados),y el IESE(sus masters no pueden considerarse precisamente baratos).NO ME LO CREO. Podria hacer mas comentarios,pero entonces no acabaria nunca. Seamos un poquito mas consecuentes y confesemonos todos,que todos tenemos pecados

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Josemaría Escrivá: Eco de la canonización en la opinión pública internacional

Josemaría Escrivá

Eco de la canonización en la opinión pública internacional

Juan Manuel MORA (ROMA)

Cuadernos del Centro de Documentación y Estudios Josemaría Escrivá de Balaguer, n. 7, pág 59-79, Separata de «Anuario de Historia de la Iglesia», XII, 2003, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra.

1. Introducción

1.1 Consideraciones previas

El 21 de diciembre de 2002, el Papa se reunió con la Curia Romana, con motivo de la felicitación de Navidad. En su intervención, el Santo Padre mencionó algunos acontecimientos significativos del año que estaba por concluir. Al tema de la santidad —«cima del paisaje eclesial»— estuvieron dedicados los últimos párrafos del discurso del Papa, que dio gracias a Dios por las beatificaciones y canonizaciones de 2002: las de Pedro de San José de Betancur, Juan Diego y los mártires de Oaxaca, celebradas durante el viaje papal a Ciudad de Guatemala y Ciudad de México; y las de Padre Pío de Pietrelcina y Josemaría Escrivá de Balaguer, que tuvieron lugar en Roma y que suscitaron, añadió el Papa, «un eco particular en la opinión pública»[1].

Las siguientes páginas ofrecen algunas reflexiones sobre el eco en la opinión pública de la canonización del fundador del Opus Dei. Han aparecido ya algunos primeros balances[2], presentados por lo general en forma de reseñas de prensa de un determinado país, y circunscritos a los días de la ceremonia. No se pretende aquí resumir la información publicada, o repetir lo que muchos ya saben, como lectores, espectadores, oyentes o participantes en la canonización. La finalidad de este trabajo es más bien intentar una primera visión de conjunto, en el espacio y en el tiempo[3], esbozar algunas líneas de reflexión, rastrear tendencias y cuestiones de fondo, más que episodios anecdóticos, al hilo de comentarios publicados. Con cierta frecuencia se menciona —como precedente significativo— la beatificación de Josemaría Escrivá, el 17 de mayo de 1992, y su eco en la opinión pública, así como las analogías y diferencias con el tratamiento informativo de la canonización.

Este apunte provisional, sin ánimo exhaustivo, expone interpretaciones personales y formula algunas hipótesis. Para analizar a fondo la cuestión será necesario un estudio detenido de las publicaciones, de acuerdo con la metodología propia de este tipo de trabajos, y dejando pasar un plazo de tiempo que permita una mayor perspectiva[4].

Como es bien sabido, los fenómenos de opinión pública son muchas veces difíciles de medir y valorar, no sólo por su carácter efímero, sino también porque sus contornos suelen quedar difuminados. En consecuencia, es fácil que predominen las impresiones subjetivas poco fundadas, o incluso los personales partis pris.

En este caso, además, estamos ante un acontecimiento con repercusiones en la opinión pública internacional: las circunstancias son muy distintas de un país a otro, y no siempre es posible detectar rasgos comunes.

Antes de entrar en el objeto específico de este trabajo, parece interesante detenerse en algunos elementos que forman parte del contexto de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer y que ayudan a interpretarla.

1.2. Elementos de contexto

a) Beatificaciones y canonizaciones recientes

Juan Pablo II mencionó en su discurso del 21 de diciembre la canonización de Padre Pío, que tuvo lugar el 16 de junio de 2002. Ésa y otras beatificaciones y canonizaciones de los últimos años han tenido un impacto considerable en los medios de comunicación. Se puede afirmar que, en conjunto, han provocado que el tema de la santidad esté presente en la opinión pública internacional, después de un largo exilio.

El caso del Padre Pío es elocuente, especialmente en Italia, donde constituye un importante fenómeno de devoción popular. En la patria de Padre Pío proliferan hoy más que nunca indicios que confirman esta observación: el santuario de San Giovanni Rotondo es uno de los más visitados de Europa; el retrato del Santo aparece en los rincones más inesperados del paisaje urbano y rural, en autobuses, bares y despachos profesionales; se dedican al Padre Pío decenas de sitios de internet, e incluso tarjetas de crédito y campeonatos de fútbol; con motivo de su beatificación, en mayo de 1999, las cadenas de televisión compitieron por ser los primeros en emitir su propia miniserie[5].

No es éste el lugar adecuado para bosquejar el tratamiento de la canonización de Padre Pío en los medios de comunicación italianos. Alos efectos que ahora nos interesan, basta señalar que ha supuesto la irrupción en la opinión pública de una figura y un modelo de santidad radical, que remite sin rodeos a Cristo crucificado, a los estigmas, a los milagros, al pecado y la gracia de la confesión. Vittorio Messori lo ha llamado «meteorito incandescente» que parece llegarnos directamente del medioevo[6].

Este fenómeno —contracorriente, en muchos aspectos— atrae el interés de la gente común y viene a confirmar «el actual descubrimiento de los auténticos valores de la llamada religiosidad popular»[7], y su vuelta sin complejos a la escena pública[8]. No faltaron críticas al santo capuchino y a la causa, incluso desde antes de su beatificación. Resurgieron viejas leyendas inventadas y acusaciones rocambolescas, y también problemas reales, como la dificultad de algunos católicos para entender la peculiar santidad de Padre Pío. De todos modos, esas polémicas fueron poco agresivas, comparadas con las que circularon a propósito de otras causas recientes, como las de Edith Stein, Pío IX y el Cardenal Stepinac. Cabe ahora formular una afirmación que complementa lo que se acaba de decir sobre Padre Pío y «la religiosidad popular emergente»: las críticas a determinadas canonizaciones ponen de manifiesto que los santos no son siempre «políticamente correctos»[9], y que existen discrepancias no superadas entre las propuestas de la Iglesia y las que proceden de la cultura dominante.

Esas reacciones, en ocasiones poco serenas, han vuelto a surgir incluso con motivo del anuncio de la beatificación de Madre Teresa. Aparentemente, la actividad de la religiosa albanesa merece la alabanza de todos. Sin embargo, también en este caso acaban por aflorar ataques. Parece difícil que una determinada cultura aplauda a quien dice que el dolor puede acercar a Cristo y ser camino de purificación y de salvación[10]. ¿Cómo alabar a quien no se rebela contra una realidad que es preciso sencillamente extirpar? Y así resulta que, precisamente al hablar del dolor y de la Cruz («escándalo, locura»), reaparece esa capacidad que tiene el cristianismo de no homologarse. Pero —si una de las mayores amenazas actuales para la Iglesia es el relativismo[11]—, quizá estas polémicas no sean después de todo un hecho negativo, sino síntoma saludable de que el diálogo está abierto, que no ha llegado el momento del acuerdo, pero tampoco de la confusión.

b) Jubileo del año 2000

Otro acontecimiento importante, que ha marcado casi una década de la información religiosa internacional, es el Jubileo del año 2000. No es fácil calcular las consecuencias de este evento rico de contenido, entre los católicos e incluso más allá de las fronteras de la Iglesia. Ante todo, Juan Pablo II lo ha planteado con ojos de fe, no sólo en su concepción, sino también en su finalidad: una invitación a volver la mirada a Jesucristo, en este aniversario de su Encarnación[12].

En su esencia, el Jubileo no ha sido un evento mediático. Ha ejercido su influencia, sí, a través de actos de gran visibilidad; pero esa influencia opera en estratos más profundos. He aquí algunos de los frutos del Jubileo, de acuerdo con la carta Novo Millennio Ineunte: ha contribuido a incrementar el espíritu de unidad y comunión entre los cristianos (n. 12); ha favorecido que muchos jóvenes renueven su deseo de participar con entusiasmo en la tarea evangelizadora de la Iglesia (n. 9); ha vuelto a clarificar la centralidad del misterio de Cristo en la vida de los católicos (n. 5); y ha fomentado un clima sereno y positivo en la autocomprensión del ser de la Iglesia y de su misión en el mundo (n. 15).

Vale la pena desarrollar algo más el último aspecto, desde la perspectiva de la opinión pública. En efecto, el año 2000 ha conocido una nueva explicitación del mensaje de la Iglesia acerca de los grandes problemas del mundo: la guerra, la pobreza, la familia, la deuda externa, la violencia contra la vida. Además, los años de preparación del Jubileo han coincidido con la toma de conciencia, cada vez más clara y cada vez más amplia, de la autoridad moral de Juan Pablo II: ese juicio constituye ya un lugar común y ha ayudado a crear en muchos países un clima de opinión pública más maduro respecto a la Iglesia.

Sin referirnos ahora a los méritos personales del Santo Padre, podemos mencionar un episodio relacionado con su biografía que ha originado un cambio cultural de incalculables dimensiones: la caída del Muro de Berlín, que en realidad había atravesado «la humanidad en su conjunto» y penetrado «en el corazón y la mente de las personas, creando divisiones que parecían destinadas a durar siempre»[13]. En síntesis, con la desaparición de los bloques, la Iglesia ha recuperado no sólo su libertad, sino también su universalidad, tanto geográfica como cultural y social. Por decirlo también con palabras de Juan Pablo II, «el mundo, cansado de ideologías, se abre a la verdad»[14]. Superadas en buena parte antiguas divisiones ideológicas, las propuestas de la Iglesia encuentran mayor eco en todo tipo de personas (conservadores y progresistas, por emplear el esquema clásico) a medida que quedan libres de prejuicios.

Por referirnos a Italia, las reacciones ante la histórica visita del Papa al Parlamento el 14-XI-2002 confirman la madurez del nuevo paradigma en las relaciones entre los temas religiosos y políticos: más apertura, más serenidad, más respeto.

Podría parecer que las consideraciones anteriores alejan de la finalidad de este trabajo. Pero no conviene olvidar que el periodismo religioso de las últimas décadas ha usado con frecuencia los esquemas políticos como herramienta de análisis, dividiendo la Iglesia, simplificando la realidad y dificultando el diálogo[15]. Y es que la información religiosa de los medios de comunicación está muy marcada por los principios inspiradores del periodismo; y el periodismo a su vez es una profesión en la que influyen hondamente las ideologías de carácter político. Por eso es lógico que también en el campo de la información sobre la Iglesia se aprecien los efectos benéficos del cambio cultural consolidado en las últimas dos décadas.

2. Exposición cronológica y temática

Para describir algunos aspectos del eco en la opinión pública de la canonización de Josemaría Escrivá seguiremos el orden cronológico de los acontecimientos, pero con flexibilidad, interrumpiendo a veces la secuencia lineal para tratar temas de fondo, si el contexto lo aconseja.

Como es sabido, los momentos principales de la última fase de la causa de canonización han sido: la lectura del decreto de aprobación del milagro, el 20-XII-2001; el anuncio de la fecha de la canonización, tras el consistorio público ordinario del 26-II-2002; y el día de la ceremonia, 6-X-2002. Añadimos una cuarta fecha, el 9-I-2002, día en que se cumplían cien años del nacimiento de Josemaría Escrivá, por la repercusión pública de algunas actividades organizadas con ese motivo.

2.1. 20 de diciembre de 2001: Decreto de aprobación del milagro

La primera noticia pública oficiosa sobre la canonización fue difundida el 29 de septiembre de 2001. Ese día, los telediarios de RAI-1, y después todos los medios de comunicación italianos, afirmaron que había tenido lugar la reunión de la Comisión de Cardenales, último paso para la aprobación del milagro, y que, por tanto, el camino para la canonización quedaba expedito. El vaticanista que daba la noticia, Giuseppe De Carli, sostenía que el 2002 sería un año «importante para la Iglesia», por la relevancia de las beatificaciones y canonizaciones que tendrían lugar, a pesar de que algunos decían que tras el Jubileo comenzaba una época anodina. El periodista adelantaba concretamente los nombres de Padre Pío, Madre Teresa, Pío XII y Josemaría Escrivá de Balaguer, calificándolos de «gigantes de la santidad del siglo XX»[16].

Poco después, el 4 de octubre, el diario romano Il Tempo publicó otra noticia oficiosa: la identidad del miracolato —el doctor Manuel Nevado— y la historia de su curación. En los meses sucesivos, los medios de comunicación italianos han llevado con frecuencia la iniciativa de la información, y han sido fuente para periodistas de otros países. En todo caso, en el otoño de 2001 circulaban solamente rumores y, por tanto, los medios de comunicación preferían esperar confirmación antes que publicar servicios sin base firme.

El día 20 de diciembre, los servicios informativos del Vaticano informaron sobre la lectura del Decreto del milagro, primera noticia oficial sobre el asunto. La prensa italiana e internacional reprodujo la información, con amplitud variable. Comenzaron a publicarse reportajes acerca del milagro y de la persona curada[17].

El 21 de diciembre, el diario La Vanguardia de Barcelona publicó una entrevista exclusiva al Cardenal austríaco Franz Koenig, en la que refería la profunda comprensión que el fundador del Opus Dei tenía acerca de la misión de los laicos y de otros grandes temas del Concilio Vaticano II[18]. El Arzobispo emérito de Viena manifestaba su alegría por todos los nuevos santos, y afirmaba que con la canonización, Josemaría Escrivá de Balaguer «pertenece al tesoro de la Iglesia». Esta idea, formulada de modos muy diversos, aparecerá con frecuencia a lo largo del año 2002 en manifestaciones de miembros de la jerarquía y de muchos católicos. Podría decirse que es una de las grandes percepciones colectivas producidas por este acontecimiento. El Cardenal Meisner, por ejemplo, lo afirmaba el 19 de enero en Colonia, durante la homilía de la misa conmemorativa del centenario, cuando decía que la canonización significa la «desprivatización» de Josemaría Escrivá, que pasa a formar parte del «patrimonio común de la Iglesia»[19].

Marco Tosatti publicó un artículo en La Stampa de Turín, el 21 de diciembre, en el que resumía la historia y evolución de la imagen del Opus Dei en la opinión pública italiana durante los últimos años. El periodista añadía que, en su opinión, la próxima canonización de Josemaría Escrivá no levantaría polémicas[20]. Las previsiones del periodista del diario de Turín fueron confirmadas por los hechos. Él mismo quiso preguntar por las razones de la evolución de la opinión pública, durante dos ruedas de prensa que tuvieron lugar el 26 de febrero y el 3 de octubre. A lo largo de estas páginas se ofrecen datos y consideraciones que responden en parte a esa cuestión.

2.2. 9 de enero de 2002: Centenario

Pocos días después de la lectura del Decreto, el 9 de enero, se cumplía el centenario del nacimiento de Josemaría Escrivá de Balaguer. Con motivo de ese aniversario tendrían lugar actividades de distinto género —conferencias, exposiciones, seminarios, publicaciones— en numerosos países. En Roma se celebró el Congreso internacional sobre «La grandeza de la vida corriente», organizado por la Universidad de la Santa Cruz, del 8 al 11 de enero de 2002, que reunió a profesores y profesionales de diferentes áreas geográficas y de diversas especialidades, para reflexionar acerca de uno de los temas centrales de las enseñanzas de Josemaría Escrivá. El Congreso atrajo el interés de los medios de comunicación italianos[21] y de los corresponsales extranjeros, que destacaron la presencia de representantes de varias confesiones religiosas[22], así como de líderes políticos y sociales de diferentes tendencias.

El Congreso de Roma y las demás actividades del centenario no tenían una finalidad exclusivamente conmemorativa[23], sino que pretendían ir más allá, aprovechando el aniversario para estudiar las enseñanzas de Josemaría Escrivá, considerar sus aplicaciones, examinar el significado de esas seed-ideas que son «la santificación del trabajo», «la grandeza de la vida corriente», «el seguimiento de Jesucristo en medio del mundo», y otras que han pasado ya al lenguaje corriente de los cristianos.

Algo análogo puede decirse de las actividades organizadas alrededor de la canonización, que han supuesto también una invitación a la reflexión[24].

En el balance que traza después de la canonización en Il Messaggero de Roma (7-X-2002), Orazio Petrosillo afirma que «desde ayer, las líneas estratégicas de apostolado en los ambientes profesionales y de santificación del trabajo han sido hechas propias por la autoridad de la Iglesia. Juan Pablo II ha incorporado a su magisterio, del modo más solemne y comprometido, el programa de aquel sacerdote español». Y más adelante, concreta: «las cosas de cada día, el trabajo, la profesión, deben ser realizados buscando la perfección, porque el valor del trabajo está en hacerlo bien para servir a los hombres y ofrecerlo a Dios». Estas palabras bien podrían resumir otra tendencia, que se puso de manifiesto desde los primeros meses del año 2002: la atención a las ideas y una actitud de serena reflexión.

Entre los temas de estudio analizados con ocasión del centenario vale la pena referirse a uno en particular: las consecuencias sociales de la santificación del trabajo.

Esta cuestión fue el tema central de un coloquio que tuvo lugar en Nápoles, el 13-X-2001[25]. En ésa y en similares ocasiones los ponentes han recordado que el fundador del Opus Dei veía el trabajo como un «servicio abnegado, que no envilece, sino que educa, que agranda el corazón (...) y lleva a buscar el honor y el bien de las gentes de cada país: para que haya cada día menos pobres, menos ignorantes, menos almas sin fe, menos guerras, menos inseguridad, más caridad y más paz»[26].

Además de consagrar jornadas de estudio a cuestiones como las señaladas, la conmemoración del centenario tuvo también una vertiente práctica. En efecto, con motivo de ese aniversario, en recuerdo y homenaje a Josemaría Escrivá de Balaguer, personas de diferentes países decidieron promover iniciativas sociales de servicio. A lo largo del año 2002 han surgido hospitales para campesinos, escuelas de formación profesional y centros para la atención de inmigrantes y ancianos, en Nigeria, R.D. Congo, España, Guatemala, Venezuela, Colombia y Uruguay[27].

Puede verse una continuidad ideal —puesto que toman inspiración de la misma fuente, las enseñanzas del fundador del Opus Dei— entre esas iniciativas nacidas con ocasión del centenario y Harambee 2002, vinculado directamente a la canonización. Este proyecto, promovido por el Comitato Organizzatore de los actos de la canonización, y presidido por Mama Ngina Kenyatta, consistía básicamente en crear un fondo para financiar proyectos educativos en el África Subsahariana, con las donaciones de los participantes en la canonización, y de todas las personas que quisieran unirse[28]. Harambee 2002 ha encontrado una generosa respuesta por parte de muchas personas, instituciones y empresas[29], y ha merecido un amplio eco en los medios de comunicación que cubrieron los actos del 6 de octubre. Estas iniciativas de servicio, además de dejar frutos concretos de los acontecimientos del año 2002, muestran el alcance de la aplicación del mensaje del nuevo santo, también desde el punto de vista del desarrollo cultural y social.

Volviendo al 9 de enero, cabe destacar un dato significativo de opinión pública: la calidad de las informaciones publicadas por los medios de comunicación de inspiración cristiana. La reseña sería muy amplia[30]. Remitimos aquí, por su interés, al artículo firmado por John L. Allen, corresponsal en Roma del National Catholic Reporter, de Estados Unidos, el 9-XI-2001[31], y a las dos colaboraciones de Annabel Miller en The Tablet, el 10 y el 17-XI-2001[32]. Esos textos resumen un proceso repetido a lo largo de los últimos meses. Como la canonización de Josemaría Escrivá es noticia, los periodistas deciden investigar, desde un neto desacuerdo inicial con el Opus Dei, que conocen al principio sólo por referencias. Su trabajo periodístico les pone en contacto con personas y Centros de la Prelatura y con otras fuentes, de diversas tendencias. Al concluir su investigación, estos periodistas sostienen que la realidad que han conocido no responde a los estereotipos. Allen, dirigiéndose a sus colegas, afirma que es un error mantener prejuicios: «más que demonizar el Opus Dei, los progresistas necesitan profundizar su reflexión teológica acerca de los temas clave del catolicismo»[33].

Los ejemplos mencionados prestan atención a los contenidos de las enseñanzas de Josemaría Escrivá de Balaguer. Durante el año 2002, muchos periodistas católicos han profundizado en su conocimiento, como muestran sus artículos. Aunque no ha sucedido sólo con periodistas, sino también con otras personas —teólogos, por ejemplo—, como en el caso que resumimos a continuación.

Algunos intelectuales de lengua alemana decidieron conmemorar el centenario editando una colección de ensayos, de carácter interdisciplinar, con testimonios y reflexiones sobre la vida y las enseñanzas del fundador del Opus Dei. Entre otras, el volumen incluía una colaboración del Obispo de Basilea, Mons. Koch. Un periodista, al conocer la noticia, se lamentó por la actuación de este obispo y teólogo. La crítica dio ocasión a Mons. Koch para exponer públicamente, con singular franqueza y apertura, los motivos por los que había decidido participar en el proyecto editorial. En su artículo[34] Mons. Koch recuerda que en 1992 expresó públicamente reservas sobre Josemaría Escrivá y sobre el Opus Dei, que entonces conocía de modo indirecto. Tiempo después ha leído los textos de Josemaría Escrivá, ha conocido personalmente a fieles del Opus Dei. Esos nuevos datos explican su cambio de opinión y su actual aprecio hacia el futuro santo. Mons. Koch concluye que considera un error juzgar sin conocer, y un acierto rectificar.

No es momento para estudiar los mecanismos de opinión pública que operan en la información sobre la Iglesia y los católicos. Pero no parece aventurado sostener que los grandes medios de comunicación prestan atención a los fenómenos de carácter religioso sólo en determinadas circunstancias. Una de las situaciones que convierten los temas religiosos en hard news son las divisiones internas: como en otros ámbitos, si no hay conflicto, no hay noticia, podríamos decir simplificando.

Por el contrario, los conflictos internos terminan por saltar a las portadas de los grandes diarios. En el caso que ahora nos ocupa, la cantidad y calidad de los artículos publicados en los medios católicos de todo el mundo han creado un clima sereno respecto a la canonización de Josemaría Escrivá.

2.3. 26 de febrero de 2002: Consistorio

El 26 de febrero de 2002, en un Consistorio público ordinario, el Papa anunció las fechas de varias ceremonias y confirmó que Josemaría Escrivá de Balaguer sería canonizado el 6 de octubre. Había también expectación por conocer las fechas de otras canonizaciones: la de Padre Pío, fijada para el 16 de junio, y las que Juan Pablo II había previsto celebrar con ocasión de su viaje a América.

Por lo que se refiere a Josemaría Escrivá, algunos medios de comunicación recogieron las reacciones de diferentes personalidades ante la noticia: cardenales y obispos de diversos países, el postulador de la causa de la Madre Teresa de Calcuta, Giancarlo Cesana (Comunión y Liberación), Carla Cotignoli (Movimiento Focolari), y un representante de la Acción Católica Italiana, por citar sólo algunos[35].

El mismo día 26 de febrero, en rueda de prensa, Mons. Flavio Capucci, Postulador de la causa de canonización de Josemaría Escrivá, dio a conocer algunos mensajes enviados por superiores y superioras de conventos de clausura, cooperadores del Opus Dei, con motivo de la canonización. El texto de uno de ellos puede servir como resumen: «Nos alegramos de la próxima canonización del beato Escrivá, en la seguridad de que es un don para toda la Iglesia»[36]. Durante esa rueda de prensa, Sor Fernanda Barbiero, profesora de Teología, participó en la presentación de un libro[37], que recoge testimonios de sacerdotes, religiosos y religiosas que conocieron a Josemaría Escrivá, y dan fe de su santidad de vida. La religiosa italiana expuso los motivos por los que —en su opinión— el ejemplo y el mensaje del fundador del Opus Dei pueden ayudar a los católicos a seguir a Cristo, cada uno por su propio camino.

A partir del 26 de febrero, confirmada la decisión del Papa de canonizar a Josemaría Escrivá de Balaguer y conocida la fecha de la ceremonia, decae lógicamente el interés de los medios de comunicación durante unos meses. Volverá a renacer con intensidad al acercarse el 6 de octubre.

Pero esta tendencia general tuvo sus excepciones, puesto que entre marzo y septiembre se publicaron algunas noticias, sobre todo relacionadas con el centenario. Mencionemos ahora sólo una de ellas: la presentación, en diferentes ciudades de España, de la edición crítico-histórica de “Camino”[38], preparada por el profesor Pedro Rodríguez. Este trabajo es el primer volumen de la serie «Obras Completas», que corre a cargo del «Instituto Histórico Josemaría Escrivá», erigido por el Prelado del Opus Dei con fecha 9 de enero de 2001[39]. El Instituto es un centro de investigación de ámbito internacional, que promueve «estudios históricos sobre el Beato Josemaría y otros trabajos científicos (teológicos, canónicos, pedagógicos, etc.) acerca de su espíritu y sus enseñanzas y sobre los apostolados que se han emprendido bajo su impulso directo o indirecto»[40].

La publicación de este libro es un acontecimiento relevante, también a efectos de opinión pública. Las crónicas de las presentaciones, las entrevistas y las reseñas especializadas han facilitado un mejor conocimiento del autor de “Camino”[41], que —con sus casi cinco millones de ejemplares vendidos— puede muy bien considerarse no sólo un best-seller, sino también un
long-seller[42]. La edición crítico-histórica representa una contribución fundamental para conocer la génesis del libro, el itinerario espiritual de su autor mientras lo escribe, el entrelazamiento del proceso de creación literaria con el dinamismo apostólico de los primeros años del Opus Dei.

Dejando aparte otras consideraciones, y teniendo en cuenta que nos hemos de circunscribir al tema de la canonización y a su incidencia en la opinión pública, vale la pena señalar que el libro del profesor Rodríguez supone una profundización sin precedentes en la figura de Josemaría Escrivá, gracias al valor de las fuentes consultadas, a la claridad que emana de los textos y documentos, y a la metodología científica del trabajo.

En esta obra, la personalidad del nuevo santo adquiere nuevas perspectivas para el lector. Alegrías, cruces, dudas, influencias, amor a Dios y al prójimo de Josemaría Escrivá aparecen entre líneas. Pero no sólo el autor, sino también su pensamiento y su obra, Camino, se presenta de modo nuevo, incluso para quien quizá lo conoce de memoria. No pocas veces, Rodríguez, al desvelar el contexto de un texto, o incluso los comentarios del autor sobre él, permite captar su exacta significación.

Lo que para algunos era sólo una serie de consejos aparece como valiosa colección de experiencias, de las que Josemaría Escrivá es el primero en aprender. Paradójicamente, esta edición crítico-histórica, aparentemente la edición más fría de Camino, es la que mejor descubre la profunda humanidad y la santidad excelsa del fundador del Opus Dei[43]. Parece lógico deducir que a medida que vayan apareciendo este tipo de trabajos, con metodología científica y base documental, la figura de Josemaría Escrivá será conocida con mayor perspectiva histórica. En el ámbito de la opinión pública, este tipo de publicaciones contribuyen a elevar el nivel del discurso, a superar debates pobres de contenido.

Algunos estereotipos que distorsionan la realidad histórica[44] sobre la persona y las enseñanzas de Josemaría Escrivá han encontrado hueco todavía alrededor del 6 de octubre[45]. Resumiendo, cabe decir que: a) fueron relativamente muy pocos, en comparación con las numerosas informaciones que han reflejado con profundidad el núcleo de su mensaje; b) consistieron sobre todo en afirmaciones no fundadas sobre cuestiones históricas (supuesta relación con el régimen de Franco, juicios sobre el nazismo, y otras similares, algunas realmente grotescas) que los testimonios y documentos desmienten claramente; c) con frecuencia reprodujeron el contenido de reportajes antiguos[46]; d) y a veces fueron difundidos en los despachos de alguna agencia internacional que recicló material de archivo, sin analizar la noticia de actualidad.

Precisamente en este terreno cabe detectar otra de las percepciones colectivas más notables del año 2002. Un periodista italiano ha observado que «con el paso del tiempo, ciertas emociones se han moderado»[47]. Y una revista española, refiriéndose a antiguas críticas, ha afirmado que «de todo eso no queda hoy prácticamente nada»[48]. Quizá es una afirmación algo exagerada, pero en todo caso cabe predecir que los resultados de las investigaciones de los historiadores ayudarán a no caer en simplificaciones y reduccionismos.

2.4. 6 de octubre de 2002: Ceremonia

Casi un año después de las primeras noticias oficiosas, la canonización volvió a estar en primer plano. En Italia, los medios de comunicación han prestado quizá incluso más atención que en 1992: esta vez la noticia ha sido destacada con el nivel de un «gran evento»[49]. Las autoridades han procurado facilitar la organización en todos sus aspectos. El Ayuntamiento de Roma convocó una rueda de prensa el día 30 de septiembre, con el fin de informar a los ciudadanos sobre los detalles organizativos de la ceremonia: tráfico, servicios públicos, transporte, acogida, seguridad y otros. El alcalde declaró en esa ocasión que «estamos orgullosos de colaborar en un evento como éste»[50].

Durante la primera semana de octubre, los medios de comunicación italianos dedicaron notable espacio a los preparativos[51]. Entre otros, pueden destacarse los servicios de los telediarios de la RAI; las informaciones de las demás cadenas de televisión; y los frecuentes despachos de las agencias ANSAy ADN-Kronos. Desde el punto de vista televisivo, particular resonancia tuvo el programa «Porta a porta» dedicado a la canonización[52]. En el ámbito de la prensa, el diario romano Il Tempo dedicó una serie de reportajes al nuevo santo, y editó una separata especial el día 6 de octubre, que contenía, entre otras declaraciones y entrevistas, el texto de la carta que el prestigioso periodista Indro Montanelli, ya fallecido, había escrito en 1978 a Pablo VI para sugerir la apertura del proceso de canonización del fundador del Opus Dei.

En cuanto a novedades editoriales, merece una mención la breve biografía escrita por Andrea Tornielli, que fue presentada en Roma precisamente el día 4 de octubre, con la participación del Cardenal Saraiva, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos[53].

No es posible resumir aquí el eco de la noticia en todo el mundo, por su amplitud y variedad. Hagamos sólo una breve referencia a la cobertura televisiva. Algunas emisoras de televisión retransmitieron la ceremonia vía satélite: RAI y RAIInternational[54]; Telepace; EWTN; Televisión Española, con su canal internacional.

Por su parte, más de 40 emisoras de televisión de diferentes países —también de África— han retransmitido la ceremonia en directo o en diferido.

Puede ser oportuno, llegados a este punto, referirse al trabajo de la Oficina de prensa de la canonización[55]. Comencemos mencionando el principio inspirador de la estrategia de la Oficina en estos meses: facilitar al máximo el trabajo de los periodistas. Entre septiembre de 2001 y octubre de 2002 han llegado millares de peticiones de información, al hilo de los acontecimientos. La Oficina de prensa ha respondido mediante dos tipos de acciones:

a) En primer lugar, con información abundante sobre cada uno de los pasos: el milagro, la causa, la ceremonia, los participantes. En contacto con los comités organizadores de la canonización, la Oficina de prensa ha recogido declaraciones, entrevistas, noticias, estadísticas y datos que sirvieran de base para el trabajo de los informadores. Parte de ese material, además de distribuirse personalmente o a través de comunicados, se ha puesto después a disposición del público en general, en Internet[56].

b) En segundo lugar, con plena disponibilidad ante las peticiones específicas de los periodistas. Además de los artículos, declaraciones y entrevistas del Prelado del Opus Dei, a lo largo del año han tenido lugar cuatro ruedas de prensa[57], en las que han participado, según los casos, el Postulador de la causa de canonización (Mons. Flavio Capucci), la portavoz de la canonización (la escritora italiana Marta Manzi), y otras personas. Esta disponibilidad fue más intensa durante los días de la canonización: por la sede de la Oficina de prensa pasaron más de 300 periodistas de todo el mundo. Las crónicas de la ceremonia de canonización han destacado: número de asistentes[58], piedad durante la Santa Misa y devoción a la Eucaristía[59], presencia de jóvenes[60], internacionalidad, buena organización[61], como reflejo de una motivación más profunda.

Junto a la crónica, se han publicado alrededor del 6 de octubre artículos de fondo elaborados por periodistas especializados, que exponían valoraciones sobre la percepción del Opus Dei y de su fundador en la opinión pública. Tienen particular interés los de Henri Tincq en
Le Monde[62], Joachim Fischer en Frankfurter Allgemeine Zeitung[63], Jacek Moskwa en Rzeczpospolita[64], y Frank Bruni en el New York Times[65]. Son artículos con un denominador común en sus apreciaciones, que coincide con los grandes temas señalados antes por los medios de comunicación católicos[66].

Henri Tincq concluye que, la superación de los prejuicios del pasado facilita que el Opus Dei pueda «dar su medida y responder a la llamada de su fundador: recristianizar la sociedad, ayudar al empresario, al estudiante, al joven inmigrado, a defender los valores de la tradición cristiana, ofreciéndoles medios de formación, retiros, tiempos de oración y prácticas de devoción»[67].

2.5. Después del 6 de octubre

a) Un caso controvertido

En Italia, y probablemente en general, quizá el único tema que ha ocasionado controversias de cierta entidad ha sido la presencia de un conocido político de izquierdas, Massimo d’Alema, en la ceremonia de la canonización. El día 7 de octubre, el diario La Repubblica publicó unas declaraciones del Presidente de los Democratici di Sinistra, donde reconocía la importancia de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, expresaba respeto hacia la Iglesia católica, y sugería que todas las formaciones políticas tenían que aprender a medirse con las realidades religiosas[68]. Las reacciones a esas palabras no se hicieron esperar. Algunas, para manifestar respeto por la posición y convicciones de D’Alema[69]; otras, para expresar perplejidad y decepción[70].

Después de no pocas referencias y comentarios de políticos y periodistas, Massimo d’Alema volvió a tratar la cuestión en otra entrevista, con motivo de la presentación de un libro[71]. Ya anteriormente había mostrado extrañeza por el «sectarismo y el odio» latente en algunas reacciones. Ahora quiso añadir un dato evidente que esas críticas habían olvidado: que la Iglesia —y, dentro de ella, el Opus Dei— está formada por personas de pensamiento político muy variado, muchas de las cuales no se reconocen en los modelos que proponen los partidos de derechas. A este propósito es pertinente señalar que la presencia en la canonización de otros líderes políticos de izquierda (por usar la terminología corriente) no ha creado polémicas. Y mucho menos, el hecho de que participaran en la ceremonia seguidores de partidos notablemente más izquierdistas que los Democratici di Sinistra.

Analizar el alcance de esta breve polémica sería muy interesante, pero habría que salirse del ámbito de este trabajo, cambiar de registro y razonar en términos de debate político. Sin embargo, manteniendo el punto de vista del análisis de una noticia de carácter religioso, podemos recordar el cambio cultural de los últimos años, mencionado más arriba con un enfoque genérico[72]. Como expresión de un nuevo estilo han leído algunos un artículo de Eugenio Scalfari en la revista L’Espresso[73]. Este veterano periodista, después de describir su favorable impresión ante «el espectáculo» de la plaza de San Pedro, expresa su parecer personal sobre las causas de canonización: «Nosotros, los laicos[74] no creemos en los milagros (...), ni en intervenciones sobrenaturales de ningún tipo, ni en los cuerpos, ni en las almas, cualquiera sea el sentido que se quiera dar a esta palabra. Si no, ¿qué laicos seríamos? Pero respetamos a quien cree». Y más adelante continúa: «que Josemaría Escrivá ha sido un hombre santo como lo ha sido Padre Pío (...), aquí no se discute. Un hombre santo, y chapeau: ojalá hubiera muchos como él»[75].

En definitiva, una parte del nuevo clima de opinión pública respecto a la Iglesia consiste precisamente en ejercitar con garbo el arte de la discrepancia, mucho más difícil y refinado que el arte de la coincidencia. Cabría quizá completar aquí la famosa expresión de Tertuliano («se deja de odiar cuando se deja de ignorar»), diciendo que «se empieza a dialogar cuando se empieza a respetar».

b) Una historia personal

El fallecimiento de Leonardo Mondadori, el 13 de diciembre, ha tenido un eco extraordinario en la opinión pública italiana[76]. Editor de fama, perteneciente a una familia de renombre, amante de los libros y del arte, empresario estimado por sus colaboradores y empleados, Mondadori había escrito recientemente un libro con Vittorio Messori, que anunciaba su contenido ya desde el título: “Conversión”. Hasta primeros de diciembre se habían vendido 100.000 ejemplares.

Cuenta Mondadori en ese libro el cambio radical que el encuentro con “Camino” produjo en su vida, precisamente en 1992. En el contexto de la beatificación de Josemaría Escrivá, la editorial que dirige estudia la posibilidad de publicar la obra más vendida del fundador del Opus Dei. Por ese motivo, el editor milanés lee esas páginas y comienza un proceso de conversión más paulatina que paulina. La fe cristiana fue entrando gradualmente en la existencia de este empresario de éxito, que sentía que le faltaba algo importante. Con “Camino” entre las manos, descubre que la fe en Jesucristo y en su Iglesia le afecta, y comienza a interesarse. Así el Evangelio, los Mandamientos y los Sacramentos fueron poco a poco transformando su vida. Después llegó la enfermedad. En las semanas anteriores a la canonización, cuando quizá presentía cercana la muerte, Leonardo Mondadori quiso ofrecer su testimonio personal acerca de este santo que le había acompañado hasta las puertas de la fe[77].

El arco de tiempo que media entre 1992 y 2002 fue crucial para Leonardo Mondadori. Su actitud ante la fe cambió de modo radical en esos diez años. Las historias como la suya traen a la memoria un texto del Papa: «Pero ¿en qué consiste la fuerza de la Iglesia? Naturalmente, la fuerza de la Iglesia, en Oriente y en Occidente, a través de los siglos, está en el testimonio de los santos, de quienes de la verdad de Cristo han hecho su propia verdad»[78].

3. Epílogo

Hemos comenzado estas páginas con el discurso de Juan Pablo II a la Curia, el 21-XII-2002. Podemos concluir con otras palabras del Santo Padre durante la homilía de la Misa del 1-XI-2002, Solemnidad de Todos los Santos. Ese día, el Papa mencionó a los nuevos santos canonizados a lo largo del año: «Pensando en estos luminosos testigos del Evangelio, damos gracias a Dios, “fuente de toda santidad”, porque los ha donado a la Iglesia y al mundo». Y más adelante: «Con su ejemplo, ellos demuestran “que todos los fieles —como enseña el Concilio— están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (Lumen Gentium, n. 10), tendiendo a la “medida alta” de la vida cristiana ordinaria (cfr. Carta Apostólica
Novo Millennio ineunte, n. 31)»[79].

Estas palabras arrojan una luz poderosa sobre los frutos que Juan Pablo II espera de todas las canonizaciones. Y, desde otro punto de vista, responden a la pregunta que muchos se han planteado alguna vez: ¿por qué este Papa promueve tantas beatificaciones y canonizaciones? Proclamando santos y beatos, el Romano Pontífice invita a imitar a Jesucristo, que es el único Modelo; confirma que es posible alcanzar la santidad, también hoy; de ese modo, alimenta la esperanza de los católicos; y promueve en el mundo una siembra de caridad. ¿Hacen falta más razones?



[1] Vatican Information Center, Roma 21-XII-2002.

[2] Vid., a título de ejemplo, Osservatorio Comunicazione e Cultura, n. 11-2002, pp. 17-18 (Boletín editado por el Ufficio Nazionale di Comunicazione Sociale de la Conferencia episcopal italiana), Roma.

[3] Las fuentes hemerográficas y documentales (1992-2002), procedentes de numerosos países, corresponden al Departamento de Comunicación de la Prelatura del Opus Dei en Roma.

[4] Cuando se pone punto final a estas páginas, el 6 de enero de 2003, han transcurrido solamente tres meses desde la canonización.

[5] Los telefilms batieron el récord absoluto de audiencia de la televisión italiana en este género: Canale 5 rozó el 50 % de share, y la RAI lo superó poco después, siempre en horarios de máxima audiencia.

[6] «Corriere della Sera» (30-XII-2002).

[7] JUAN PABLO II, Cruzando el umbral de la esperanza, Barcelona 1994, p. 128.

[8] Para alguien que se dedica a la comunicación, no deja de resultar llamativa la presencia de expresiones como «beatificazione», «bisogna essere santi», y otras similares, en vallas publicitarias. Seguramente, los creativos no tienen pretensiones de catequesis, sino que han detectado en el aire términos nuevos, no gastados, y los han incorporado enseguida a su léxico profesional.

[9] Cfr. Diego CONTRERAS, Aceprensa, n. 14/02 (30-I-2002).

[10] Cfr. Giovanna ZUCCONI, Dio mi sta baciando? Per favore, digli di smettere, en «La Stampa» (17-XII-2002).

[11] Cfr. Il sale della terra, Entrevista de Peter Seewald al Card. Joseph Ratzinger, Roma 1997, p. 153.

[12] Sobre el Jubileo, vid. las Cartas Apostólicas
Tertio Millennio Adveniente, que explica su sentido, y Novo Millennio Ineunte, que traza un balance y ofrece valoraciones de gran interés.

[13] JUAN PABLO II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del 1-I-2003, n. 1.

[14] Cruzando el umbral de la esperanza, cit., p. 169.

[15] De hecho, estas cuestiones han sido ampliamente tratadas por varios comentaristas con motivo de la canonización de Josemaría Escrivá, y a propósito de la percepción del Opus Dei en la opinión pública: cfr., por ejemplo, Opus Dei comes in from the cold, editorial del «Catholic Herald» (18-I-2002); Rodolfo BRANCOLI, Il fantasma dell’Opera, «Liberal» (junio-julio de 2002); John L. ALLEN, Incomprehensions about Opus Dei, «National Catholic Reporter» (11-X-2002); y Michael W. HIGGINS, Polarizing tendencies afflict Catholicism, «The Toronto Star» (9-XI-2002).

[16] A estas alturas (septiembre de 2001) ya habían tenido lugar la canonización de Giuseppina Bakhita, beatificada junto con Josemaría Escrivá de Balaguer en mayo de 1992, la beatificación de Juan XXIII, y otras beatificaciones y canonizaciones cumplidas en plazos relativamente breves, en aplicación de la legislación vigente desde 1983. El proceso de Madre Teresa estaba procediendo de modo más rápido, con dispensa de algunos intersticios. El número y fama de estos casos explica que algunas de las críticas planteadas por este motivo en 1992 respecto a la causa de Josemaría Escrivá no se hayan repetido.

[17] Cfr. por ejemplo, ya el mismo día 20-XII-2002, la entrevista al Dr. Nevado emitida por la RAI; otra más amplia publicada por Famiglia Cristiana; y el extenso artículo de V. Messori en el Corriere della Sera. Declaraciones en vídeo de este médico español y de algunos testigos de su caso se ofrecían. en el sitio de internet www.opusdei.org. Es posible consultar todavía en ese lugar la información difundida desde el 20 de diciembre en adelante.

[18] En esa línea, entre otras personas, se expresaba en 1998 el hoy desaparecido Cardenal Basil Hume, Arzobispo de Westminster, en una Misa de agradecimiento por el 70 aniversario de la fundación del Opus Dei: «el fundador del Opus Dei entendió que debía urgir a hombres y mujeres de todo tipo y condición a buscar la santidad y a hacer apostolado en medio del mundo, en el ejercicio de su profesión, sin tener que cambiar de oficio. No hay que cambiar de modo de vivir, sino sobre todo cambiar el propio corazón. Ese mensaje de hace setenta años anticipó el Decreto sobre el papel de los laicos en el mundo del Concilio Vaticano II». Estas palabras del Card. Hume tuvieron eco en la opinión pública del Reino Unido: cfr. Annabel MILLER, Muscular Catholicism, en «The Tablet» (17-XI-2001).

[19] Confirmación de esa percepción colectiva fue la presencia en la ceremonia de canonización de más de 400 obispos, y numerosos superiores de órdenes religiosas, representantes de movimientos, asociaciones y otras realidades de la Iglesia.

[20] Afirmaba Tosatti que María del Carmen Tapia —que en 1992 había expresado repetidamente su desacuerdo con la beatificación— declaraba ahora que «se inclina ante la decisión del Papa». La agencia ANSA difundió el día 24-XII-2001 otras declaraciones en las que M.C. Tapia, para clarificar su posición, manifestaba que «la prevista y feliz conclusión de la canonización de monseñor Escrivá ha sido para mí motivo de alegría, puesto que muchas veces, después de su muerte, le he pedido favores que en realidad puedo decir que tantas veces me ha concedido». Tras exponer las razones de su postura y refiriéndose a un libro que publicó en 1992, concluía que «sería un error, un grave error, servirse de la información contenida en mi libro para poner en duda la santidad del fundador del Opus Dei». Quizá el hecho de que ANSA distribuyera el despacho la víspera de Navidad, a las 15.30, explica que estas declaraciones hayan pasado inadvertidas a algunos periodistas.

[21] Rodolfo Brancoli, en su artículo Il fantasma dell’Opera ya citado, destaca la «extraordinaria cobertura mediática» del Congreso. El diario Avvenire le dedicó casi una página al día durante una semana.

[22] Entre otras, destacaron las intervenciones del Rabino A. Kreiman, cooperador del Opus Dei, sobre la santificación del trabajo, y de E. Pazhukin, escritor ruso de religión ortodoxa, autor de una reciente biografía de Josemaría Escrivá de Balaguer, en la que desarrolla los aspectos más significativos de sus enseñanzas en el contexto de la tradición oriental.

[23] Cfr. J. ECHEVARRÍA, Il dinamismo di un messaggio donato alla Chiesa universale, «L’Osservatore Romano» (9-I-2002). El Prelado del Opus Dei afirmaba que ceder a la «tentazione celebrativa» en la conmemoración del centenario significaría olvidar la fundamental «lección de humildad» del fundador del Opus Dei.

[24] Un veterano vaticanista italiano titulaba así su crónica del día 8-X-2002: Dall’evento, un invito per tutti alla riflessione (Arcangelo PAGLIALUNGA, «Il Giornale di Brescia»).

[25] Cfr. www.opusdei.org, versión italiana. El profesor Roberto Panizza expuso en Il Sole-24 Ore del 11-XI-2001 algunas conclusiones del convenio de Nápoles. En su artículo Il sottosviluppo sarà vinto dal lavoro, Panizza evoca los graves problemas que afligen a numerosas naciones del mundo, y recuerda que «el hombre puede realizarse y conseguir la libertad a la que aspira», a través del trabajo, poderoso motor del desarrollo. Esta realidad confirma, en su opinión, que «el pensamiento de Josemaría Escrivá es de gran actualidad».

[26] JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Carta 31-V-1943, n. 1, citado en J.L. ILLANES, F. OCÁRIZ y P. RODRÍGUEZ, El Opus Dei en la Iglesia, Madrid 1993, p. 178.

[27] Las iniciativas nacidas con ocasión del Centenario son: Institute for Industrial Technologies (Nigeria), Ambulatorio Médico «Arauco» (Venezuela), Antena Médico-social «Moluka» (R.D. Congo), Dispensario de «La Ciudad de los Niños» (México), Escuela Familiar Agraria «Guatanfur» (Colombia), Centros para atención de inmigrantes «Braval» y «Terral» (España), Centro Educativo «Los Pinos» (Uruguay). Con motivo de la canonización, otras personas promovieron: Centro de Cuidados «Laguna» (España) y Hospital de día «Aq’on Jay» (Guatemala). El día 9 de enero tuvo lugar en Roma una rueda de prensa de presentación de varias iniciativas sociales promovidas con motivo del centenario: cfr. Un centenario all’insegna della solidarietà, «Avvenire» (10-I-2002).

[28] A este proyecto se refirió el Prelado del Opus Dei, en una entrevista concedida a la agencia Misna (3-X-2002). Según Mons. Javier Echevarría, Harambee 2002 nace de una convicción: que «lo importante son las personas y, en este caso, los africanos, que han de ser artífices del progreso en África. Por ese motivo, su educación se convierte en un elemento imprescindible del desarrollo, pues abre las puertas al trabajo y al progreso, tanto material como espiritual. La educación es un modo, si me permite la expresión, de sembrar esperanza. El Proyecto Harambee 2002 quiere aportar un grano de arena en ese empeño colectivo».

[29] Vid. www.harambee2002.org, con información sobre el desarrollo del proyecto y la recogida de fondos.

[30] Además de los que se han citado ya podríamos mencionar los servicios de Deutsche Tagespost (Alemania); Alfa y Omega, Ecclesia y Vida Nueva (España); National Catholic Reporter e Inside the Vatican (Estados Unidos); La Croix, Famille Chrétienne y France Catholique (Francia); Katholiek Nieuwsblad (Holanda); Katorikku Shimbum (Japón); The Universe (Reino Unido); y las agencias Zenit, ACI, KNA y CNS.

[31] «Opus Dei: No surprise it gets top billing in this papacy».

[32] Saints in the office» y «Muscular Catholicism».

[33] John L. Allen, artículo citado. Por su parte, Annabel Miller, tras haber entrevistado a miembros del Opus Dei y a otras fuentes claramente contrarias, concluye que el mensaje de Josemaría Escrivá «it is not my cup of tea»; pero, si para algunas personas «es un camino que les ayuda a ser mejores cristianos, ¿por qué tengo yo que enfrentarme con esa realidad?» («The Tablet», 1-XI-2001).

[34] ¿Es mi cambio un pecado?, «Tages Anzeiger» (30-I-2002).

[35] Vid. los textos de las declaraciones del 26-II-2002 en www.opusdei.org.

[36] Vid. ibidem.

[37] Flavio CAPUCCI (ed.), Un santo per amico, Ares, Milano 2001.

[38] Camino, Edición crítico-histórica, Rialp, Madrid 2002.

[39] Cfr. «Romana», Boletín de la Prelatura del Opus Dei, n. 32, enero-junio 2001, p. 47.

[40] Ibidem, p. 76.

[41] La primera presentación tuvo lugar en Madrid el día 13-III-2002, con la participación del Card. López Trujillo y del profesor Antonio Fontán.

[42] Más adelante mencionaremos un ejemplo de su influjo espiritual: cfr. 2.5.

[43] Ésta es también una de las grandes aportaciones de la biografía del fundador del Opus Dei escrita por Andrés Vázquez de Prada, de la que se ha publicado el segundo volumen en noviembre de 2002.

[44] A propósito de esta clase de tópicos puede ser pertinente mencionar unas palabras de Ana Arendt sobre las críticas que recibió su famoso libro La banalidad del mal. He aquí sus palabras: «El presente libro, antes incluso de ser publicado, ha desencadenado una áspera polémica y ha sido atacado con violencia (...). El clamor se refería a la “imagen” de un libro que no había sido escrito nunca, y tocaba aspectos que no sólo yo no había dicho, sino que ni siquiera habían pasado por mi cabeza» (La banalità del male. Eichmann a Gerusalemme. Feltrinelli, Milán 1999, Apéndice, p. 287. Edición original de 1964, que completa la primera de 1963).

[45] Cfr. algunas colaboraciones aparecidas en El País alrededor del 9 de enero, y las declaraciones de Peter Hertel en ámbito alemán.

[46] Por ejemplo, tomados de Der Spiegel o Le Monde Diplomatique.

[47] Marco POLITI, «La Repubblica» (10-I-2002). Esta afirmación precede una entrevista al Prelado del Opus Dei, con motivo del centenario.

[48] «Tiempo» (7-X-2002).

[49] El gobierno italiano calificó esta ceremonia como «gran evento», al igual que había sucedido con la canonización de Padre Pío: cfr. Decreto del Presidente del Consejo de Ministros, publicado en la «Gazzetta Ufficiale della Repubblica Italiana» (19-VII-2002).

[50] Cfr. Pellegrini di tutto il mondo per la canonizzazione del fondatore dell’Opus Dei, en «La Repubblica » (1-X-2002).

[51] Lola Galán afirmaba en El País del 6-X-2002 que «es sintomática la acogida entusiasta que la televisión pública y la mayor parte de la prensa italiana ha dado al nuevo santo».

[52] RAI-1, 2-X-2002.

[53] El Cardenal Saraiva ha tenido otras intervenciones durante el año, entre las que destaca su artículo Si sono aperti i cammini divini della terra («L’Osservatore Romano», 21-IX-2002) y la entrevista publicada por Il Messaggero el 5-X-2002. En general, la Congregación ha gestionado con gran sentido de la oportunidad la información relativa al evento.

[54] La RAI realizó un programa de cuatro horas, esfuerzo editorial considerable.

[55] Lo que se dice a continuación puede aplicarse por analogía al Congreso Internacional del mes de enero, que contó con una Oficina de prensa y con un sitio en internet (www.escriva2002.org).

[56] Desde octubre de 2001, en www.opusdei.org. A partir de abril de 2002, además, comenzó a estar accesible un sitio con informaciones prácticas y noticias referidas específicamente a la ceremonia (www.escriva-canonization.org).

[57] Una en 2001 (diciembre) y tres en 2002 (enero, febrero y octubre).

[58] Para muchos, este dato fue de por sí noticia. Como es habitual, no hay concordancia sobre las cifras. «Más de 300.000 personas», informaban muchas de las crónicas. Varios diarios han calculado 400.000 o incluso 500.000 (Paris Match, 17-X-2002). Algunos periodistas han llegado a hablar de «la canonización más concurrida de la historia de la Iglesia» (cfr. Osservatorio Comunicazione e Cultura, n. 11-2002, p. 17, Roma noviembre 2002).

[59] Los paraguas blancos que señalaban el paso del Santísimo Sacramento, largamente filmados por las cámaras, fueron vistos como manifestación evidente y elegante de respeto.

[60] Cfr. Luigi ACCATOLI, Il santo dei giovani e dei ceti medi, «Corriere della Sera» (7-X-2002).

[61] Sobre este aspecto fue muy citado el artículo de Vittorio MESSORI en el «Corriere della Sera» (6-X-2002), titulado Il foglio segreto dell’Opus Dei.

[62] L’Opus Dei, l’avant-garde de Dieu (4-X-2002).

[63] Vater in der Welt (7-X-2002).

[64] Este corresponsal publicó dos servicios interesantes, los días 5 y 7 de octubre.

[65] Por lo que se refiere a los Estados Unidos, cabe mencionar la escasa atención que prestó Newsweek a la canonización. La revista publicó un artículo en el número que lleva fecha del 7-X-2002, escrito antes de la ceremonia, que en realidad no contenía informaciones de actualidad. Era más bien un resumen de las opiniones sobre la canonización de su autor, Kenneth Woodward, periodista que tuvo un papel relevante en las críticas a la beatificación, a partir del artículo que publicó el 6-I-1992, también en Newsweek.

[66] Cfr. supra 2.2, sobre el 9 de enero.

[67] «Le Monde» (4-X-2002).

[68] «Esta canonización es un grandísimo evento que no puede pasar inadvertido. He aceptado la invitación por este motivo, y no sólo: estoy aquí, en efecto, también por el respeto que se debe a la Iglesia católica, a sus instituciones, a su historia, a sus testigos, a sus símbolos. Y el nuevo santo Escrivá de Balaguer es ciertamente uno de ellos». Y a la pregunta de qué puede enseñar la Iglesia a los políticos responde: «La Iglesia tiene mucho que enseñar. Lo que impresiona más es la cohesión, la fuerza de convicción, la fe, la capacidad de ramificarse en la sociedad que tiene la Iglesia en todas sus expresiones, movimientos, sus hombres y mujeres. La Iglesia católica es indudablemente el gran “hecho” de nuestro tiempo, con el cual es preciso medirse. Todos deben sentirse llamados a hacerlo. También quien se dedica a la política» («La Repubblica», 7-X-2002).

[69] Así, entre otros, el Secretario General de su partido, Giorgio Fassino.

[70] Es el caso de Antonio Tabucchi, en El País del 15-X-2002. Este artículo y otros basaban su crítica en una imagen desfigurada del Opus Dei y de su fundador. Quizá vale la pena repetir en su descargo que su opinión sería quizá más equilibrada si dispusiera de mejor información. En estos casos es útil evocar una frase que recordaba con frecuencia el fundador del Opus Dei: para que haya buena comunicación hacen falta «buenas entendederas» y también, al menos en la misma medida, «buenas explicaderas».

[71] Cfr. «La Gazzetta del Mezzogiorno» (16-XI-2002).

[72] Cfr. 1.2. Las palabras «cambio cultural» fueron empleadas por el periodista que comentó la ceremonia del día 6 para la RAI. Giuseppe de Carli se refirió a un cambio de grandes dimensiones, que ese día se manifestaba en la madurez de la opinión pública internacional ante la canonización del fundador del Opus Dei.

[73] Los milagros de Escrivá y la fabrica de santos, «L’Espresso» (17-X-2002). Eugenio Scalfari es el fundador del diario romano La Repubblica.

[74] Se escribe en cursiva para expresar el matiz de esta palabra en el lenguaje ordinario en Italia, donde se usa a veces como contrapuesto a «católico».

[75] Algo parecido, desde un back ground diferente, había escrito Joan Estruch, en un artículo publicado el 9-I-2002 en Avui (Barcelona). Al comentar la noticia de la próxima canonización, Estruch afirmaba que no se encuentra en condiciones de criticar la decisión del Papa quien no cree en los milagros. Su reprobación evidencia una regla de juego limpio para el debate público.

[76] Todos los medios de comunicación han publicado amplias referencias. Vid. como muestra Panorama, 2-I-2003.

[77] El día 2 de octubre contó su historia —modestamente, con elegancia— en un debate de televisión de gran audiencia («Porta a porta»), y en una sesión informativa que tuvo lugar en el Teatro Quirinetta de Roma. El 7 de octubre, La Repubblica publicó una breve entrevista en la que con sencillez contaba de nuevo lo ocurrido.

[78] Cruzando el umbral de la esperanza, cit., p. 179.

[79] L’Osservatore Romano, edición diaria en italiano, 2/3 de noviembre 2002, p. 1. Sobre este tema, vid. Edward NOWAK, La nouvelle évangelisation avec les saints, en «L’Osservatore Romano» en lengua francesa, nn. 49 y 50 de fecha 4 y 11-XII-2001, respectivamente.

Un cambio radical

Un cambio radical

Soy muy poco dado a sensiblerías, ni a exaltaciones afectivas de ningún género. Voy a testimoniar lo que me ocurrió hace tiempo, concretamente el 6 de octubre de 2002. No reprocho a nadie si esto no le parece verosímil o si piensa que es -sencillamente- una tontería de viejo.

Llevo media vida dedicado al mundo del Arte, concretamente al Arte Colonial Hispanoamericano. He visto miles de imágenes religiosas y cientos de iglesias. Nunca me suscitaron devoción, ni me cambiaron el ánimo. No me inmuto al ver la imagen iconográfica (muy poco conocida fuera de Latinoamérica) más patética y dura que conozco del "Cristo recogiendo sus vestidos tras la flagelación".

Ese día estuve en Madrid (capital de España), en la Basílica Pontificia de san Miguel. Sólo me interesó su arquitectura obra de Bonavía, arquitecto de finales del Barroco. Digo esto para que nadie piense que lo que ocurrió se debió a un deslumbramiento artístico ni nada parecido. Recorrí las capillas y me detuve en una de ellas, dedicada al Fundador del Opus Dei a quien está dedicada esta página. He visto como han proliferado en toda América imágenes de este santo, sobre todo en los lugares más humildes, en las iglesias donde acuden gentes del campo. Imágenes sencillas, sin interés artístico.

Volví a recorrer la nave y me dispuse a marchar. En ese momento eché el último vistazo al presbiterio y -como un flechazo- el sagrario retuvo mi atención por unos instantes intensísimos, unos momentos que me dejaron agotado, perplejo y aturdido. Me dirigí hacia allí y mi cuerpo se dobló con violencia ante la capilla de este santo, Josemaría Escrivá. Estaba de rodillas. Rompí a llorar sin ningunas ganas de poner freno. Vi mi vida en unos trazos, en pocas pinceladas. Quedé abrumado, como si me estuviesen golpeando, abatiendo.

Esta situación (que no he querido relatar a nadie hasta ahora y que, paradójicamente, comparto con quien desee leerla) la relaté a mi médico habitual y después de un chequeo concluyó que no había nada (ni física, ni psíquicamente) que justificase -en mí- tal reacción. Salí de la consulta sin saber que pensar, algo se me escapaba. Días más tarde regresé a la Basílica de san Miguel y allí entendí lo que ocurría, esto ha supuesto un cambio radical en mi vida que no voy a relatar. Gracias.

R. G. H., España
8 de octubre de 2004 Fuente

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