01 agosto 2001

¿Cuáles son los objetivos finales del Opus Dei en el terreno político, económico y social?

El Opus Dei y la libertad

En el Opus Dei se practica una férrea obediencia. Si esto es así, la actuación política, económica o social de sus miembros está dirigida por otros. ¿Quién da estas consignas? ¿Cuáles son los objetivos finales del Opus Dei en el terreno político, económico y social?

Lo de la "férrea obediencia" suena un poco fuerte. Digamos que en el Opus Dei se practica la obediencia cristiana, sin más. Desprestigiada virtud que –sin embargo– es una virtud eminentemente salvífica: "Jesucristo se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz" dice San Pablo.

Se comprende que esto suene bastante enigmático para los que no tienen fe. Qué le vamos a hacer. También tiene parte de "misterioso" para los cristianos.

Al final, llega un punto en el que las explicaciones humanas se quedan cortas y ahí empieza lo insondable de Dios, que no cabe en nuestras cabezas. La salvación obrada por Jesucristo, obedeciendo, se aplica en la historia a los hombres que practican –imitándole– la "obediencia de la fe".

Esa obediencia cristiana que procuran vivir con humildad los fieles de la Obra no alcanza a su actividad profesional.

Tampoco alcanza a sus ideas políticas, económicas, culturales, etc.

Si así fuera, podríamos decir que el Opus Dei está lleno de "rebeldes", porque cada uno opina como le da la real gana en esas materias. Esto es evidente y no se puede "demostrar" con razonamientos. Basta abrir los ojos.

El fundador del Opus Dei decía que si alguna vez el Opus Dei hiciera política, él sería el primero en marcharse, en ese instante equivocado.

Jamás he oído que a nadie le hayan preguntado por sus ideas políticas en la Obra.

Preguntas relacionadas:

  • ¿Cómo se concilia la obediencia debida a las autoridades de la Obra con la que se debe a las otras autoridades: los padres, el obispo, las autoridades civiles y políticas, los superiores en el lugar de trabajo?
  • ¿Libros prohibidos?

    En el Opus Dei sigue habiendo libros y autores prohibidos, como tenía antes la Iglesia y como había en España en la época de Franco. ¿Por qué no les dejan leer lo que les plazca?

    En el ambiente en el que se mueven, los fieles de los Opus Dei procuran estar al tanto de las cosas de su profesión u oficio y también están al corriente de las ideas filosóficas, políticas, económicas, etc., que palpitan en cada momento en sus respectivos países.

    Esto les lleva a tener un gran interés por la cultura, y leen mucho y muy bueno.

    En el mundo del cine es corriente que haya clasificaciones, para orientar a los posibles espectadores. Es una pena que en el mundo de la literatura casi nadie se preocupe de ello. Así como la mayoría de la gente no llevará a sus hijos a ver ciertas películas, tampoco les pondrá en sus manos ciertos libros. Todos podríamos citar de memoria cuatro o cinco libros buenísimos, pero que –sin embargo– no pondríamos en manos de nuestros hijos o de algunos parientes y amigos, dependiendo de su edad, su madurez, su carácter, etc.

    La Iglesia Católica mantuvo durante un tiempo el llamado “Indice” de libros perjudiciales. Hace décadas este “índice” desapareció, pues no se vio oportuno llevar esa relación, con las consiguientes dudas acerca de libros que están en el “límite”, o que tienen pasajes excelentes junto a páginas que moralmente dejan mucho que desear.

    Pero una cosa es que no exista ese índice y otra que desde ese momento cualquier libro pase a ser “moralmente aceptable” para la Iglesia Católica.

    Por eso, es preferible buscar y ejercer un asesoramiento personalizado en lo que a las lecturas se refiere. Es corriente, entre todo tipo de personas, preguntarse unos a otros por los libros que han leído o que piensan leer.

    Pues eso mismo procuran hacer en todo el mundo muchísimos padres de familia y directores espirituales: estar al tanto del tono moral de determinados libros y autores, para poder dar un consejo oportuno cuando se lo pidan.

    No es algo propio ni exclusivo del Opus Dei: es una costumbre buena, cristiana, que ayuda mucho a la gente y que les ahorra quebraderos de cabeza y pérdidas de tiempo.

    Y no se puede decir que vaya contra la libertad, porque el consejo sólo se puede dar al que lo pide.
    «Siempre he tenido un dilema: ¿Qué leo? Intentaba escoger lo más esencial. ¡La producción editorial es tan amplia! No todo es valioso y útil. Hay que saber elegir y pedir consejo sobre lo que se ha de leer» (Juan Pablo II, ¡Levantaos! ¡vamos!, p. 89).

    Los del Opus Dei, una vez que entran, no tienen fácil la salida. ¿Por qué esa rigidez?

    Los del Opus Dei, una vez que entran, no tienen fácil la salida. ¿Por qué esa rigidez?

    La salida del Opus Dei es de las cosas más sencillas del mundo.

    Durante los primeros meses, en los que los nuevos fieles van profundizando en el espíritu de la Obra y se ejercitan en el apostolado, no hace falta trámite alguno: basta con comunicar que no se sigue adelante.

    Durante los siguientes cinco años, una vez al año han de renovar su compromiso interiormente y comunicarlo al director. Si no desean seguir, quedan automáticamente fuera de la Prelatura, otra vez sin trámite alguno.

    Una vez que se han incorporado definitivamente a la Prelatura (lo que sólo es posible a partir de los seis años y medio de permanencia en ella), pueden también solicitar cuando quieran la dispensa de sus compromisos, cosa a la que siempre se accede.

    Como es lógico, igual que cuando piensan incorporarse a la Prelatura, si alguno plantea tener dudas acerca de su continuidad, se le aconseja que lo piense despacio y se le ayuda en ese momento de crisis vocacional. Y luego actúan libremente según su conciencia.