Otra vez la homosexualidad.
Si dios es amor, ¿por qué ir en contra de dos personas que se amen aunque sean del mismo sexo?
No sé de qué me hablas. La Iglesia no va contra nadie. Y menos contra las personas que se aman.
En los países de tradición cristiana, y sólo en ellos, la homosexualidad no está perseguida.
En los países musulmanes, está castigada.
En los países gobernados por dictaduras de izquierdas, como Cuba y China, también está perseguida.
Por tanto, ¿de qué "ir en contra" me estás hablando?
Creo que los colectivos de homosexuales deberían agradecer a la Iglesia Católica su labor, dejar de criticar a los obispos y emprender campañas contra Fidel Castro, contra los países musulmanes y contra China, que son los países en los cuales hay la posibilidad real de meter en la cárcel a los homosexuales, lo cual es una barbaridad.
Por su interés, reproduzco aquí unas declaraciones de Enrique Tierno Galván (PSOE) en una entrevista a una revista española en enero de 1977. Al ser preguntado por la cuestión de la homosexualidad, Tierno respondió definiéndola como "una desviación del instinto" (...) "No creo que se les deba castigar. Pero no soy partidario de conceder libertad ni de hacer propaganda del homosexualismo. Hay que poner límites a este tipo de desviaciones".
También Eladio García, del Partido del Trabajo en España, tras reconocer que no estaba preparado para aceptar las relaciones físicas entre hombres, habla de "degeneración" y asegura que "la homosexualidad ha de ser condenada". Para Manuel Guedán, dirigente de la Organización Revolucionaria de Trabajadores, ser homosexual "es una alteración de la sexualidad. No es una forma normal de entender las relaciones sexuales, no es un modo natural y puede verse en un tipo de deformación educativa, psicológica o física". Algo parecido dice Diego Fábregas, de la Organización de Izquierda Comunista de España, quien se reconoce "reaccionario" en cuanto a la homosexualidad, pues a quienes practican eso, afirma, "ni hay que estimularles ni hacer una liga para defenderlos".
No sé de qué me hablas. La Iglesia no va contra nadie. Y menos contra las personas que se aman.
En los países de tradición cristiana, y sólo en ellos, la homosexualidad no está perseguida.
En los países musulmanes, está castigada.
En los países gobernados por dictaduras de izquierdas, como Cuba y China, también está perseguida.
Por tanto, ¿de qué "ir en contra" me estás hablando?
Creo que los colectivos de homosexuales deberían agradecer a la Iglesia Católica su labor, dejar de criticar a los obispos y emprender campañas contra Fidel Castro, contra los países musulmanes y contra China, que son los países en los cuales hay la posibilidad real de meter en la cárcel a los homosexuales, lo cual es una barbaridad.
Por su interés, reproduzco aquí unas declaraciones de Enrique Tierno Galván (PSOE) en una entrevista a una revista española en enero de 1977. Al ser preguntado por la cuestión de la homosexualidad, Tierno respondió definiéndola como "una desviación del instinto" (...) "No creo que se les deba castigar. Pero no soy partidario de conceder libertad ni de hacer propaganda del homosexualismo. Hay que poner límites a este tipo de desviaciones".
También Eladio García, del Partido del Trabajo en España, tras reconocer que no estaba preparado para aceptar las relaciones físicas entre hombres, habla de "degeneración" y asegura que "la homosexualidad ha de ser condenada". Para Manuel Guedán, dirigente de la Organización Revolucionaria de Trabajadores, ser homosexual "es una alteración de la sexualidad. No es una forma normal de entender las relaciones sexuales, no es un modo natural y puede verse en un tipo de deformación educativa, psicológica o física". Algo parecido dice Diego Fábregas, de la Organización de Izquierda Comunista de España, quien se reconoce "reaccionario" en cuanto a la homosexualidad, pues a quienes practican eso, afirma, "ni hay que estimularles ni hacer una liga para defenderlos".
